Prioriza frecuencia antes que complejidad
El mejor primer proceso no siempre es el más sofisticado. Una tarea frecuente, repetitiva y con un resultado fácil de revisar puede entregar aprendizaje más rápido que un proyecto ambicioso.
Evalúa cuatro variables
Considera frecuencia, tiempo invertido, calidad de la información disponible y riesgo de error. Si el proceso necesita criterio experto en cada paso, probablemente conviene empezar con asistencia y aprobación humana.
Diseña un piloto medible
Define una entrada, una salida y un responsable. Mide cuánto demora hoy el proceso y qué parte quieres reducir. Un piloto acotado permite aprender antes de comprometer una operación completa.
